LA CACHEMIRA


25 AÑOS DE PASIÓN

La cachemira simboliza la elegancia desde hace siglos. Cuando Thierry Gillier se apropia de este tejido a finales de los noventa, el jersey de cachemira es por aquel entonces una prenda desesperadamente conservadora. Su estilo tradicional es un modelo de conformismo que parece inmutable. Para el fundador de Zadig&Voltaire, es hora de magnificar este tejido y renovar su imagen.

Thierry Gillier crea Zadig&Voltaire en 1997 con el objetivo de revolucionar el lujo compartiendo su visión de la moda, desenfadada y a la vez insolente. El estilo que está a punto de crear se caracteriza por el uso de la cachemira, que será decisivo para el futuro de la marca. Sueña con democratizarla y hacerla más moderna y atractiva. Acompañar a las mujeres cada día imaginando nuevas formas de llevarla. Para él, su suavidad es un elemento primordial, pero tiene que reinventarla: se acabaron el cuello redondo, el punto tan ajustado y ese estilo aburguesado al que se la asocia. Tiene en mente una visión mucho más «Rock n’Roll» del jersey de cachemira.


La marca trabajará durante años para dar una nueva identidad a la cachemira. Entre las ideas de nuestro estudio parisino y las creaciones de los talleres especializados, hay un sinfín de prototipos y pruebas para confeccionar esta cachemira única. La cachemira «pluma» será la primera de las innovaciones de la firma. Su galga, es decir, la unidad de medida que define su densidad, se reforma para alcanzar un grado de ligereza incomparable. La cachemira no se lleva como un simple jersey, sino como una segunda piel, como un artículo de moda en toda regla, sensual e insolente. La elegancia de este tejido es cada vez más evidente. Se convierte en una pieza central; un jersey de cachemira elegante y desenfadado no puede faltar en ningún armario que se precie. Deslizamos la mano por debajo del punto fino y ligero y vemos que ahora deja pasar la luz.

Con la llegada de Cecilia Bönström, la confección de la cachemira continúa con renovado empeño. Se presenta en multitud de colores, con un grado de desgaste que parece contar una historia incluso cuando el producto es nuevo. El punto es más suelto y se trabaja para que dé la impresión de revelar parte de nosotros. Gracias a la técnica de intarsia, que permite insertar hilos de colores durante el proceso de tejido, se confecciona en un camuflaje estilizado. Gracias a esta misma técnica, se le da la palabra: «ART IS TRUTH», «JE M’EN FOUS» o «L’AMOUR EST DECLARÉ». Las prendas de los desfiles, a menudo espectaculares, pueden llevar strass y bordados a mano, con puntos más o menos densos, ya se trate de jerséis, ponchos o abrigos largos. El largo de las mangas se alarga sistemáticamente para que sobresalga con chaquetas y abrigos. Jerséis de cachemira más gruesos como el Marcus, el Alma o el Malta se convierten en clásicos de la marca. En el corazón de lo que Cecilia Bönström llama el «laboratorio», el estudio transforma la cachemira en algo más que un producto de lujo, un producto con visión de futuro.

La cabra de Cachemira recibe este nombre por la zona montañosa del subcontinente indio en la que se desarrolló la confección de este tejido de forma industrial en el siglo XV de nuestra era. Sin embargo, habita principalmente en Mongolia Interior y en las mesetas himalayas de Ladakh y Tibet. Está adaptada al clima extremo de un ecosistema frágil donde hace -40° en invierno. En la temporada de muda de primavera, cuando las cabras se despojan naturalmente de su abrigo invernal, los criadores peinan la capa inferior del pelo permanente. La fibra es seis veces más fina que un cabello y, sin embargo, es muy resistente. El precio de la cachemira varía cada año en función de la cantidad y la calidad de la materia, que dependen a su vez del clima. Las cabras que producen la cachemira que utiliza la marca se crían en Mongolia Interior en un entorno climático ideal, lo que permite garantizar la calidad incomparable de los hilos usados para las colecciones de Zadig&Voltaire.

Zadig&Voltaire, consciente de los problemas medioambientales y sociales, formalizó sus compromisos con el programa VoltAIRe en septiembre de 2021. Al ser la cachemira una de sus materias clave, la marca ha decidido convertirse en miembro de la norma Good Cashmere Standard. El objetivo de esta iniciativa es desarrollar una producción sostenible de cachemira con una norma que garantice el bienestar de las cabras, la protección de los recursos naturales y la trazabilidad del tejido, y apoyar a las comunidades locales de criadores que la producen.

Todas las prendas de cachemira confeccionadas para las colecciones de Zadig&Voltaire están certificadas por la norma Good Cashmere Standard, lo que permite a la marca ofrecer productos que reflejan su visión responsable del lujo.

Top